A pesar de trabajar en una profesión tradicionalmente copada por mujeres, Nacho siempre había estado muy bien valorado en su escuela infantil. Él fue el primero en detectar el boca-mano-pie en la pequeña Nadia. También era el que tenía las mejores recetas para hacer con los renacuajos galletas de avena o el “slime” casero (“blandiblú” de toda la vida). Y todos los peques se reían cuando le ponía voz al espantapájaros Genaro en el huerto. Sin embargo, cuando a causa de la pandemia del coronavirus su escuela tuvo que cerrar, la empresa privada que la gestionaba no tardó en despedirle.
Desgraciadamente, despidos y expedientes de regulación de empleo (ERTEs) son el orden del día desde hace unas semanas. Según la ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, a fecha del pasado 2 de abril ya se había llegado a los 250.000 ERTEs y se habían concedido 620.000 prestaciones públicas de desempleo. Volver a recuperar todos esos puestos de trabajo una vez que pase esta crisis sanitaria, social y económica va a ser tarea dura, pero para ello hay que ponerse ya manos a la obra. Ahora que otra cosa no, pero el tiempo nos sobra, qué mejor momento para optimizar nuestro perfil en Linkedin de cara a favorecer la búsqueda de empleo lo antes posible. Para ello, aquí os dejo unos trucos que, en poco tiempo, os ofrecerán grandes resultados.
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Foto de calidad
Estamos hartos de oír eso de “una imagen vale más que mil palabras”, pero el caso en que es verdad, y más en el ámbito digital, así que déjate de fotos artísticas o de imágenes de tus vacaciones en Menorca y coloca en tu perfil un retrato decente. Este tiene que ser de primer plano, con fondo neutro y con una actitud positiva, no con el ceño fruncido al estilo Calamardo porque crees que te hace más interesante. No estaría de más que este aspecto lo dejaras en manos de un profesional y que te hicieras unas fotos de estudio, que no son muy caras y se les puede sacar mucho rendimiento.
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Palabras clave
El buscador de Linkedin funciona de manera similar al de Google. El algoritmo devuelve aquellas respuestas que coinciden mejor con la búsqueda realizada por el usuario, en este caso un miembro del departamento de Recursos Humanos de una empresa o un “cazatalentos”, por ejemplo. Por ello, es muy importante trabajar las palabras clave que se incluyen en nuestro CV para que, por tanto, sean las que mejor nos representen. Por ejemplo, en mi caso, esos términos podrían ser “periodista cultural”, ya que sería la categoría en la que me gustaría que me contrataran. Pero cuidado: siempre hay que hacer un estudio previo de la demanda, ya que quizá las ofertas de las empresas incluyen más las palabras “redactor cultural”.
Una vez que tengamos claras qué palabras clave son las que mejor nos definen y a la vez son las más solicitadas, hay que incluirlas en el mayor número de espacios posible de nuestro CV. Por ejemplo, hay que meterlas sutilmente en secciones como “Acerca de”, “Destacado”, en el encabezado y/o descripción de los puestos de trabajo en “Experiencia”, etc. Así será más fácil que nos encuentren una vez que se realice una búsqueda relacionada con nuestro perfil.
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Aceptar a gente “de tu cuerda”
Sí, en este aspecto Linkedin puede resultar un pelín clasista. Para empezar, aquí está muy bien visto que tengas un millón de amigos, como decía la canción. Si no tienes más de 500 contactos estarás considerado como un paria de la vida. Pero ojo, que no vale cualquiera con tal de aumentar el contador. Si tú eres cocinero, no aceptes a ese ingeniero hindú que te envió una solicitud de amistad desde Calcuta, ni a ese conocido del pueblo que trabaja en un taller mecánico. Tu red de contactos tiene que estar formada por otros cocineros, miembros del sector de la restauración, críticos gastronómicos…, todos miembros de una u otra manera de tu sector. Hombre, siempre puedes hacer la excepción con tus amigos y familiares, pero quédate con lo explicado anteriormente como norma general.
Dentro de unos días os contaré otros secretillos para mejorar vuestro posicionamiento en Linkedin. ¡Hasta entonces!