Una de las principales misiones del Periodismo es dar a conocer lo que está ocurriendo en un lugar y en un momento dado. Y no siempre es una labor agradable. A veces, lo que se muestra, es duro, es cruel, es repulsivo, nos hace apartar la mirada de la tele cuando estamos cenando. Pero no por ello se debe dejar de ofrecer la información, por muchos que sean los obstáculos que se pongan a esta labor. Eso es lo que precisamente están haciendo desde Gaza los ya pocos fotoperiodistas -unos 210 informadores han fallecido allí desde que empezó la ofensiva de Israel (¿se puede decir “genocidio”?) hace menos de 2 años, según Reporteros Sin Fronteras- que muestran ahora sus imágenes en una exposición en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza.
Para ofrecer esta muestra, titulada “Gaza a través de sus ojos”, la galería madrileña se ha unido al Departamento de Protección Civil y Ayuda Humanitaria de la Comisión Europea (ECHO) y a la Agencia de Naciones Unidas para la población refugiada de Palestina (UNRWA), entidad que desde hace décadas ha contribuido a proporcionar a la población palestina recursos sanitarios, educativos, psicosociales e incluso humanitarios, y que a cambio ha visto como más de 360 de sus trabajadores han sido asesinados en Gaza, muchos de ellos junto a sus familias, en los últimos 23 meses.

¿Está justificado todo esto? Para tener criterio, una opinión sobre lo que ocurre, insisto en que hay que estar informado. Gaza es un territorio de 365 kilometros cuadrados -aproximadamente la mitad de la ciudad de Madrid- en el que vivían algo más de 2 millones de habitantes. De su extremo norte a su vértice sur no hay más de 40 km. Y en los últimos meses han muerto allí más de 67.000 personas, algunas de ellas por hambre, como consecuencia de los ataques y el bloqueo de alimentos y medicinas de Israel. Y muchos me dirán: “Vale, pero es que Israel tiene derecho a defenderse del terrible ataque terrorista que sufrieron por parte de Hamas en octubre de 2023”. Bueno, yo creo que esto tiene fácil respuesta, y mucho más en el país en el que nos ha tocado vivir. Imaginemos que otra banda terrorista, por ejemplo una llamada ETA, pone un coche-bomba en un supermercado, por ejemplo uno llamado Hipercor, matando de manera indiscriminada a 21 personas que simplemente estaban haciendo la compra. ¿Habríamos justificado entonces que España, como estado soberano, hubiera aniquilado el País Vasco? Yo creo que está claro.

En definitiva, creo que nuestra obligación como ciudadanos es no esconder la cabeza a modo de avestruz, y ya que Israel no permite la entrada en Gaza de periodistas internacionales que nos den su visión de los hechos, qué menos que acudir a ver esta selección de una treintena de fotografías de autores anónimos, ya que por su seguridad se ha de preservar su identidad, que desde dentro del conflicto ponen en riesgo su integridad para que el resto del mundo vea a través de sus objetivos cómo son las atrocidades que se están viviendo allí en la Franja. A cambio de tanto esfuerzo, lo mínimo que podemos hacer es no apartar la mirada.