El desasosiego de Erwin Olaf

Si te revolviste con gusto en el sillón viendo “Funny games”, de Haneke (la versión austriaca, por supuesto), o si obtuviste un placer culpable ejerciendo de mirón ante “Eyes wide shut”, ya estás tardando en ir a ver la exposición del fotógrafo holandés Erwin Olaf en el Centro Cultural Fernán Gómez de Madrid.

Enmarcada en PhotoEspaña 2024, esta muestra, la primera dedicada a este artista en nuestro país después de su fallecimiento el pasado mes de septiembre tras un trasplante de pulmón, huye brillantemente de la típica estructura cronológica para centrarse en algunas de las temáticas principales de su obra. Este esqueleto es precisamente el que también usaré para vertebrar mi artículo.

Emancipación (Cuerpo político)

La primera parte de la muestra incluye series de fotografías en las que Olaf quiere transmitir algunas de sus reivindicaciones políticas y sociales. En ellas se encuentran, por ejemplo, varias imágenes teatrales en las que intenta reflejar la desolación y la tristeza que, tras el asesinato de Kennedy, surgió entre los estadounidenses, una sociedad que quizá hasta entonces se consideraba intocable y ajena a esta clase de hechos.

Erwin Olaf, The Kite, de la serie Palm Springs, 2018, © ERWIN OLAF

En la serie “Berlín”, la primera en la que trabajó fuera de un estudio, intenta señalar lo que, a su juicio, es uno de los grandes problemas de las sociedad occidental actual: el enorme poder que se les está dando a los niños, muchos de los cuáles se están convirtiendo en pequeños Kim Jong-un de estar por casa.

Erwin Olaf, Masonic Lodge, Dahlem, de la serie Berlín, 2012 © ERWIN OLAF

La diversidad racial y lo ínfimo del ser humano frente a la Naturaleza son otras dos temáticas que entran en su foco de atención. Cabe destacar las imágenes de gran formato en las que enfrenta a personas con la brutalidad de fenómenos naturales como la niebla cerrada o estruendosas cascadas.

Erwin Olaf, Auf dem See de la serie Im Wald, 2020 © ERWIN OLAF

Deseo (cuerpo sensual)

Como bien señaló el propio Olaf, siempre se ha considerado que pintar cuerpos desnudos era arte mientras que fotografiarlos rozaba la pornografía. Y si no, que se lo digan a Robert Mapplethorpe. Pues al igual que el fotografó neoyorkino, Olaf apostó por reivindicar el cuerpo humano, y no solo con bellos escorzos, sino con figuras que no entran en los canones convencionales de belleza. Así, destaca la serie dedicada a mujeres mayores en sensuales poses más típicas de bellas pin-ups o de actrices eróticas que de abuelitas reposteras.

NOTA: Esta es la única sección de la exposición de la que el Departamento de Prensa del Fernán Gómez no proporciona ninguna imagen. Puede ser por no hacer spoiler o por una manera encubierta de censura. Pensaré que es por la primera opción.

Intimidad (cuerpo afectivo)

Sin duda, es esta la parte que más desasosiego genera en el espectador. Edwin Olaf perdió a su padre muy pronto y se crió con una madre con la que presumiblemente no pudo o no supo establecer lazos afectivos. Así lo deja ver en la serie “Separation”, en la que muestra varias imágenes costumbristas entre una mujer y su niño pequeño. El conflicto en el espectador surge porque ambos personajes llevan monos de cuero típicos de prácticas sadomasoquistas que impiden que ambos establezcan contacto de ningún tipo, ni físico ni emocional.

Erwin Olaf, Separation 1, de la serie Separation, 2003 © ERWIN OLAF

Lo narrado anteriormente debió crear un sentimiento de soledad en Edwin Olaf que, una enfermedad temprana –enfisema pulmonar- y el aislamiento provocado por la pandemia de la Covid, acabaron por acentuar. De ahí surge “April Fool 2020” (Día de los Inocentes anglosajón), en el que plasma esa senseción de broma global, miedo, vacío, que se apoderó de todos en algún momento cuando la enorme maquinaría que mueve el mundo se paró en seco por culpa de un virus microscópico.

Erwin Olaf, 9:50 am  de la serie April Fool 2020, 2020 © ERWIN OLAF,

Otros aspectos sobresalientes de la exposición

Personalmente considero que el arte tiene que provocar algo en el espectador, si no, no es arte. Y no siempre tienen por qué ser buenos sentimientos. La obra de Edwin Olaf no deja indiferente a nadie y desde luego no es apta para todos aquellos con una sensibilidad muy acentuada o con una piel muy fina.

A través de video-instalaciones, Olaf te invita a presenciar el antes o el después de algunas de las escenas que congela en sus fotografías. Además, te empuja a ser un voyeaur, a presenciar escenas muy intimas o incluso repulsivas a través de una cortina de ducha o del ojo de una cerradura. Esto, como espectador, te provoca una doble incomodidad: la de saber que estás viendo algo que no deberías estar viendo, y el hacerlo además, en un espacio muy pequeño con un hombre desconocido, como fue mi caso. Sorprende ser consciente de ello y de no saber muy bien como salir de la situación.

Erwin Olaf, Du Mansion, The Parting de la serie Shanghai, 2017 © ERWIN OLAF

También destacan los autorretratos que sirven de introducción a su obra, en los que se muestra en diversas épocas de su vida, repitiendo las mismas provocativas poses en la juventud y en la madurez. Y además exhibe los distintos estados de ánimo y conflictos existenciales que la asimilación de su homosexualidad, el avance de la enfermedad o su papel en la sociedad marcaron en esas etapas.

En definitiva, te animo a ver esta exposición y a comprobar qué sensaciones despierta en ti esta magnífica colección de 185 fotografías y 20 vídeo instalaciones. ¿Te encantará o te repugnará? Solo hay una manera de saberlo.

Erwin Olaf: Narrativas de emancipación, deseo e intimidad

Centro Cultural Fernán Gómez

Entrada General: Gratuita

Hasta el 15 de julio

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