A pesar de la pandemia hemos continuado con la tradición tíos-sobrinas de ir a un restaurante temático y realizar una actividad cultural conjunta por Navidad. Si hace dos años tocó ramen y el pasado comida polaca, en esta ocasión nos hemos inclinado por un peruano.
Tras consultar a una amiga que vivió una temporada en el país de los Incas y que ha catado alguno de estos restaurantes que, cada vez más, proliferan por Madrid, elegimos El Inti de Oro de la calle Ventura de la Vega. Ojo, no confundir con el local del mismo nombre que hay en la calle Edgard Neville y que aparenta más pijillo y menos autóctono.
Mientras que en la puerta te recibe un cartel de un Inca a modo de cebo para turistas despistados, dentro te espera un maitre más castizo que el cocido y los bocadillos de calamares. Sus recomendaciones y las explicaciones del resto del equipo nos fueron de gran utilidad para decidirnos frente a una carta con muchos términos rarunos. Os cuento cuáles fueron nuestros elegidos.
Para abrir boca aceptamos su famoso cóctel Pisco Sour. Debe ser algo así como la sangría de los Andes, pero mucho más peleón, lo que hizo que la conversación fluyera más rápida y divertida. Os podría poner los ingredientes, pero yo creo que lo mejor es descubrirlo sin prejuicios.

Para compartir pedimos Yuca frita con salsa, tubérculo similar a la patata que ya habíamos probado en restaurantes venezolanos, y Papitas Rellenas, que como su nombre indica, eran una especie de croquetones de patata rellenos de carne picada. Todo muy rico.

Después todos elegimos un principal diferente para poder probar más variedad. Aquí os los dejo:
Ceviche selvático caliente

Creo que resulta imposible ir a un restaurante peruano y no probar un ceviche. Este, de corvina, resultaba curioso ya que se servía templado dentro de unas hojas de platanera.
Ají de gallina

Otro imprescindible de este tipo de restaurantes. Me lo imagino que es una versión inca de nuestros consabidos platos combinados. Eso no quita que estuviera riquísimo.
Corvina a lo macho
Por lo que se ve, la corvina debe ser un pescado muy apreciado en Perú. En esta ocasión venía con una crema de marisco ligeramente picante y, por supuesto, arroz.
Arroz chaufa

Se puede elegir de pollo, carne y, como en esta ocasión, de marisco, en concreto langostinos. El resto de ingredientes estaban tan picaditos que no sabría identificarlos. Muy rico pero no apto para estómagos pequeños.
Pato gaucho

¡Mi elección! Y después de probar todo lo que había en la mesa, creo que la más acertada, aunque todo estaba estupendo. Pato crujiente sobre un arroz oriental aliñado con la versión peruana de la salsa chumichurri.
A este restaurante lo recomendable es ir con hambre porque las raciones son bastante generosas. Pero aún así dejamos un hueco para los postres, e hicimos muy bien:
Suspiro de limeña

Una copa de dulce de leche con merengue por encima. Excelente para compartir pero quizá demasiado empalagoso si se lo pide uno solo.
Pie de limón

Tarta con base de galleta y merengue con sabor a cítrico. Todo lo contrario que el anterior, resulta realmente ligero y muy agradable.
Tarta tres leches

Simplemente delicioso. No puedo decir más con menos. Un sabor dulce muy aromatizado, que me recordaba a una mezcla entre torrija y bizcocho borracho. Si vuelvo seguro que lo pido de nuevo.
Como punto negativo, no es un sitio demasiado recomendable si te consideras todo un paranoico del bichito de marras. No apreciamos para nada ninguna reducción de aforo y no parece un recinto demasiado ventilado, aunque la distancia entre las mesas era bastante aceptable. Además, por sus pequeñas dimensiones, no creo que sea una buena elección si quieres ir con niños, sobre todo si son de los que aún necesitan carrito. Ah, eso sí, cuenta con menú degustación, lo que puede ser una opción interesante a tener en cuenta si no se tiene muy claro qué pedir.
El Inti de Oro
c/ Ventura de la Vega, 12
Barrio de las Letras, Madrid
Precio por persona: 33€ (pero con vino, postres y cóctel, cada uno de los cuáles ya costaba 7,5€)
Puntación: 8/10