Sicilia 1932… Bueno, más bien Sigüenza 1997. Sería ese otoño cuando me acerqué al restaurante de mi pueblo a ver a mi amiga Conchi. Allí ella me habló de un CD que le acababan de regalar y que le estaba gustando mucho. Cuando me lo ofreció, comprobé como desde la portada me miraba un demonio de manera penetrante. El disco, por supuesto, era “Devil came to me” de Dover, toda una ópera prima rompedora y brutal. Veinticinco años han pasado desde entonces, muchas cosas han sucedido, pero aquellas canciones siguen pegando fuerte. Tanto, que el festival FIAS de Madrid ha incluido en su programación un concierto tributo al álbum interpretado por la joven banda Featherweight.
Así que, cinco lustros después, el pasado sábado 19 de marzo me planté en los Teatros del Canal con otra amiga, en esta ocasión Susana, para disfrutar del homenaje a un disco único, un álbum que consiguió vender en España más de un millón de copias a pesar de ser en inglés y de contar con dos cabezas visibles, las hermanas Cristina y Amparo Llanos, que no resultaban especialmente simpáticas. Sinceramente, éramos muchos los que veíamos en ellas a dos pijas de Majadahonda con mucho tiempo libre, que ostentaban esa falsa humildad de los “cayetanos” de entonces de mostrar su rebeldía con camisas de leñador y pantalones vaqueros rotos que les habían costado 50.000 pesetas. Pero al César lo que es del César. Aquel disco español encontró su sitio entre todos aquellos que entonces estaban fascinados por el grunge de Seatle, incluida servidora. “Devil came to me” fue el Nevermind patrio de toda una generación.

Por eso, no es de extrañar que Featherweight (cuyos componentes, por cierto, prácticamente no habían nacido cuando salió a la venta el disco al que homenajeaban) incluyera entre las 12 canciones del álbum una magnífica versión de Nirvana. También fueron muy dignas sus formas de sentir e interpretar los temas de Dover, himnos tan coreados como “Loli Jackson” o el que da título al disco. Sin embargo, la de “Serenade”, sin duda la canción más famosa de Dover, no fue precisamente la versión que más me gustó. Aquí podéis escucharla :
Aunque contaron con una buena afluencia de público, para los cinco componentes de Featherweight, grupo madrileño creado en 2018, tuvo que ser muy difícil enfrentarse a un público que en sus dos terceras partes estaba compuesto por tarras que se aproximaban muy peligrosamente a la barrera de los 50 y que además… ¡Estaban sentados! Concepto este que me dejó un poco fría, aunque tengo que reconocer que, después de una inmensa comilona con motivo del Día del Padre, me vio muy bien no tener que agitarme sacudiendo caballera. Aún así, estos jóvenes músicos supieron llevarse de calle al respetable hasta con un par de temas propios, editados también por Subterfuge, como ya ocurrió en su día con sus idolatrados Dover. Os dejo el vídeo del que más me gustó: “Yard”.
AVISO A NAVEGANTES: Ojo al concierto que, dentro de la programación del FIAS, ofrecerá David Sancho 5 en el Teatro de la Abadía este viernes 25 de marzo. Se trata de un tributo al piano de nada menos que del «OK Computer» de Radiohead, en mi opinión, el mejor disco de la historia del rock. Y ahí lo dejo.